Wall Street cerró el martes nuevamente en terreno negativo. El S&P 500 cayó 0.69% hasta 7,691.76 puntos, acumulando su tercera sesión consecutiva de pérdidas.
El Nasdaq Composite retrocedió 1.33% hasta 26,289.71, afectado principalmente por las acciones de semiconductores. El Dow Jones Industrial Average resistió mejor la presión, aunque perdió 116.38 puntos, equivalente a 0.22%, para terminar en 53,343.40.
Las ventas golpearon con fuerza al sector tecnológico. Western Digital cayó 7%, Sandisk perdió 9%, Marvell Technology retrocedió casi 8% y Seagate Technology bajó más de 9%.
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¿Por qué están cayendo el S&P 500 y las acciones tecnológicas?
El mercado enfrenta simultáneamente mayores rendimientos de los bonos, petróleo elevado y nuevas dudas sobre la inflación. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó su nivel más alto en 19 años, aumentando la competencia que la renta fija representa para las acciones.
La presión no se limita a Estados Unidos. Los bonos japoneses a 10 años alcanzaron su rendimiento más alto en tres décadas, mientras los títulos alemanes a 30 años llegaron a niveles no vistos desde 2011. En Francia, el rendimiento de la deuda a 30 años alcanzó su máximo desde 2008.
Los rendimientos más altos también encarecen el financiamiento empresarial y reducen el valor presente de ganancias futuras, un factor especialmente importante para compañías tecnológicas con valoraciones elevadas.
El petróleo agrega otro riesgo. Los futuros del crudo estadounidense avanzaron 0.5% el martes hasta $84.94 por barril, después de subir también durante la sesión anterior.
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán mantienen la incertidumbre sobre el suministro energético. El presidente Donald Trump afirmó que Washington no mantiene conversaciones con Teherán y que el bloqueo naval continúa, reduciendo las expectativas inmediatas de una solución diplomática.
Para los consumidores, incluidos millones de hogares hispanos, un petróleo persistentemente caro puede traducirse en mayores precios de gasolina y transporte. También aumenta los costos para pequeños negocios y sectores con fuerte presencia laboral hispana, como construcción, logística, comercio minorista y hospitalidad.
Wall Street venía apoyándose en sólidos resultados empresariales y el entusiasmo por la inteligencia artificial. Sin embargo, si los rendimientos permanecen elevados y la energía continúa presionando la inflación, los inversionistas podrían enfrentar un escenario más difícil para justificar las altas valoraciones alcanzadas por algunas acciones.
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