El Departamento del Tesoro de Estados Unidos podría elevar por encima de $4,000 millones por emisión sus recompras de deuda pública a largo plazo, una intervención destinada a mejorar el funcionamiento de un mercado donde los rendimientos han alcanzado niveles no vistos en años.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó a la prestigiosa cadena estadounidense CNBC que el monto dependerá de las condiciones del mercado. El anuncio amplía la decisión conocida el miércoles de duplicar a $4,000 millones un programa de recompra que anteriormente alcanzaba $2,000 millones.
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La medida generó inicialmente una caída de los rendimientos. El bono del Tesoro a 30 años, que recientemente llegó a niveles no observados desde antes de la crisis financiera de 2008, cotizaba alrededor de 5.235%. El rendimiento del bono de referencia a 10 años se situaba posteriormente cerca de 4.704%.
Bessent sostuvo que el objetivo no es establecer artificialmente un nivel determinado para las tasas, sino mejorar la liquidez y conseguir que los precios reflejen mejor los fundamentos económicos. El funcionario calificó como muy deficiente la liquidez del mercado de bonos a 30 años.
El aumento de los rendimientos responde a varias presiones. Entre ellas destacan el crecimiento de la deuda y los déficits estadounidenses, mayores rendimientos internacionales —particularmente en Japón— y la competencia de emisiones corporativas relacionadas con las enormes inversiones en inteligencia artificial.
Los inversionistas también están exigiendo una mayor prima para mantener deuda gubernamental de largo plazo ante la incertidumbre económica y fiscal.
La situación adquiere mayor relevancia después de que la deuda nacional estadounidense superara los $40 billones, según cifras del Tesoro.
Bessent indicó que se reunirá con Russell Vought, director de la Oficina de Administración y Presupuesto, para discutir medidas de consolidación fiscal. El secretario considera que un crecimiento económico más fuerte puede ayudar a enfrentar el elevado endeudamiento.
Para consumidores y pequeños empresarios, incluidos los hispanos, los movimientos del mercado de bonos tienen consecuencias más amplias: rendimientos persistentemente elevados pueden mantener altos los costos de hipotecas, préstamos comerciales y otras formas de financiamiento.
Las recompras pueden aliviar problemas de liquidez, pero el desafío fundamental seguirá siendo convencer a los inversionistas de que la trayectoria fiscal estadounidense es sostenible.
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