El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cerca del 5% está encareciendo hipotecas y préstamos, pero también crea oportunidades para ahorradores e inversionistas. Para Michelle Gordon, AIF, fundadora y CEO de Investably, el desafío consiste en aprovechar las tasas elevadas sin abandonar una estrategia diversificada de largo plazo.
Gordon explica que el bono a 10 años funciona como “una base importante para el sistema financiero global”. Para el consumidor, el efecto tiene dos caras: quienes prestan dinero enfrentan costos mayores, mientras quienes ahorran pueden acceder a rendimientos más atractivos.
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¿Qué inversiones pueden beneficiarse cuando el bono del Tesoro ronda el 5%?
“Siempre hablamos del portafolio que esté muy diversificado”, señala Gordon. Con tasas elevadas, considera que instrumentos de renta fija pueden ofrecer mejores oportunidades, especialmente para quienes se acercan a la jubilación.
Los jubilados pueden “reducir el riesgo de mercado de bolsa de valores y tener más rentabilidad fija que le esté pagando un rendimiento más alto”.
También identifica oportunidades en bonos de corto plazo y crédito privado. Si la referencia del mercado está cerca de 5%, explica, “invertir en crédito privado puede tener un rendimiento hasta más alto”, aunque ese potencial implica riesgos diferentes que deben evaluarse.
En acciones, Gordon menciona sectores financieros, salud y productos de consumo cotidiano como áreas que históricamente han mostrado mayor resistencia en determinados periodos de tasas altas, aclarando que “algo que haya pasado antes no significa que vaya a pasar en el futuro”.
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¿Cómo deben protegerse las familias frente a tasas de interés elevadas?
El problema aparece para quienes necesitan financiamiento. “Con la tasa más elevada es que todo se hace más caro”, afirma Gordon. Esto afecta desde hipotecas hasta empresas que dependen de deuda para financiar expansión e innovación.
Para los inversionistas, recomienda observar “el nivel de deuda que una compañía esté tomando”, porque puede presionar su flujo financiero.
En las finanzas personales, su consejo es evitar reaccionar emocionalmente: “Enfócase en lo que sí puede controlar”.
“No podemos controlar la tasa, no podemos controlar la decisión de la Reserva Federal”, sostiene. Sí podemos decidir cuánto ahorrar, reducir deuda de consumo, diversificar e “invertir consistentemente”.
La prioridad, concluye Gordon, es mantener una estrategia preparada para diferentes escenarios: “El patrimonio a largo plazo está diseñado para estar resiliente contra lo que vaya a suceder en la economía y en el mercado”.
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