A los 76 años, falleció Richard Parsons, reconocido por liderar la recuperación de Time Warner tras una de las fusiones más fallidas de la historia corporativa. Su muerte fue confirmada por Lazard, empresa donde Parsons había sido miembro de la junta directiva durante años.
A Richard Parsons le diagnosticaron mieloma múltiple en 2015 y era de público conocimiento que las “complicaciones imprevistas” de la enfermedad le llevaron a reducir su participación activa en su trabajo.
Ronald Lauder, cercano al ejecutivo fallecido, confirmó al New York Times que la causa de la muerte fue cáncer. Parsons se había retirado el 3 de diciembre de la junta directiva de Lazard y la compañía de Lauder, Estée Lauder, alegando motivos de salud.
Parsons asumió como director ejecutivo de AOL Time Warner en 2002, sucediendo a Gerald Levin tras la polémica fusión de $165 mil millones con AOL. Enfrentó el desafío de reparar los daños financieros y estratégicos derivados del colapso de la burbuja de internet, logrando reducir la deuda de la compañía de $30 mil millones a $16.8 mil millones. Además, vendió activos como Warner Music y eliminó “AOL” del nombre corporativo, marcando un giro crucial en la historia de Time Warner.
Nacido en Brooklyn y criado en Queens, Parsons destacó desde joven, saltándose grados escolares y completando su educación en derecho como el mejor de su clase en la Universidad de Albany. Su carrera comenzó con una conexión clave: su vínculo con Nelson Rockefeller, que lo llevó a formar parte del consejo de política interna del presidente Gerald Ford.
A lo largo de su vida, Parsons también dirigió Dime Bancorp y desempeñó roles cruciales en Citigroup y Los Angeles Clippers. Como presidente interino de CBS, enfrentó desafíos personales con el mieloma múltiple que lo obligaron a retirarse en 2018.
Además de su legado corporativo, Parsons fue un defensor de las artes y la cultura afroamericana, colaborando con el Teatro Apollo y el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana. Su liderazgo y filantropía dejaron una huella imborrable.








