La compañía reportó ingresos por $8,760 millones, por debajo de los $8,820 millones que anticipaban los analistas. Las ganancias ajustadas por acción fueron de $0.41, también por debajo de los $0.49 esperados. A nivel neto, la caída fue más pronunciada: solo $384.2 millones, un derrumbe frente a los $772.4 millones del mismo periodo del año anterior.
Las ventas en tiendas comparables cayeron por quinto trimestre consecutivo y las transacciones globales bajaron 2%. En Estados Unidos, el tráfico cayó 4%, lo que provocó un descenso de 2% en las ventas. En China, aunque las transacciones crecieron, el ticket promedio bajó, dejando las ventas estancadas.
A pesar de todo, el CEO Brian Niccol insiste en que la estrategia “De vuelta a Starbucks” ya está generando cambios visibles en las tiendas. “Nuestros resultados financieros aún no reflejan nuestro progreso”, afirmó. Sin embargo, admitió que en esta fase del plan “las ganancias por acción no deberían usarse como una medida de éxito”.
El margen operativo se desplomó de 12.8% a 6.9%, impactado por mayores costos laborales tras reforzar la dotación de baristas. Mientras tanto, la inversión en equipos se redujo y se cancelaron nuevos sistemas de preparación en frío.
Starbucks también enfrenta factores externos: los aranceles de Trump amenazan con encarecer el café verde, que representa entre 10% y 15% de sus costos. La compañía reconoció que “el resto del año fiscal traerá desafíos”.
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