Ya no bastará con correr por el pasillo del avión para elegir el mejor lugar. Southwest Airlines ha dado un giro radical a su histórico modelo de asientos libres y comenzará a vender asientos asignados a partir del 27 de enero, con precios que podrían impactar considerablemente en el bolsillo de los pasajeros. Pero, como siempre, todo dependerá de la ruta, el tipo de asiento y la anticipación con que se reserve.
Andrew Watterson, director de operaciones de Southwest, adelantó que esperan un impacto financiero favorable: “Suponemos que habrá un impacto positivo en el primer trimestre cuando implementemos la asignación de asientos”. También añadió que, si se logra un beneficio anticipado, “representará un impulso adicional durante el segundo semestre”.
El nuevo sistema no afectará por igual a todos. Los viajeros frecuentes con estatus A-List Preferred podrán acceder gratuitamente a asientos preferentes y a los que ofrecen más espacio para las piernas, además de conservar el beneficio de dos maletas facturadas sin costo. Asimismo, los titulares de ciertas tarjetas de crédito de la aerolínea obtendrán privilegios similares.
La compañía sigue así los pasos de sus competidores. Entre 2018 y 2023, las principales aerolíneas de EE. UU. generaron $12,400 millones en tarifas de asientos asignados, según un informe del Senado. Southwest busca ahora una porción de ese pastel.
El cambio llega tras la presión de Elliott Investment Management, que el año pasado tomó una participación significativa en la aerolínea e impulsó reformas estratégicas. La transformación incluye también la introducción de tarifas por equipaje: $35 por la primera maleta y $45 por la segunda.
Con este giro, Southwest se despide de una era de vuelos sin filas asignadas y se lanza, de lleno, a competir en el terreno más lucrativo de la aviación comercial.
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