En una escena que aún mantiene en vilo a los expertos en aviación, el siniestro de un avión de carga en Louisville abrió una serie de interrogantes que las autoridades federales intentan descifrar con urgencia. Mientras las imágenes del motor envuelto en llamas recorren el sector aeronáutico, la investigación preliminar apunta a señales que podrían redefinir los estándares de mantenimiento en un modelo ya veterano de la industria.

Hallazgos estructurales bajo la lupa
El informe preliminar de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte reveló indicios de “fisuras por fatiga” y zonas con “fallo por sobrecarga” en el soporte que sujetaba el motor izquierdo del McDonnell Douglas MD-11. Las imágenes de la grabadora de vídeo mostraron cómo el motor General Electric se desprendió durante el despegue, salió disparado por encima del fuselaje y terminó estrellándose contra el suelo. A pesar del desprendimiento, la aeronave siguió ascendiendo, superó una valla y su tren de aterrizaje golpeó el techo de un edificio de UPS, antes de precipitarse en una zona industrial próxima al Aeropuerto Internacional Muhammad Ali.
La compañía había inspeccionado ese soporte por última vez en 2021. Según los registros, algunas piezas debían revisarse tras 28,000 vuelos, pero el aparato acumulaba cerca de 21,000 en el momento del siniestro. El avión despegó con el depósito lleno rumbo a Honolulu y el accidente acabó con la vida de tres tripulantes y once personas en tierra. UPS aseguró que apoyará la investigación “hasta su conclusión”, mientras que UPS y FedEx decidieron dejar en tierra sus flotas de MD-11.
La NTSB aún no identifica cómo se originó la fatiga del metal ni si debió detectarse antes. Tampoco ha determinado si los protocolos de inspección deben modificarse. El avión tenía más de 34 años y había permanecido en mantenimiento durante un mes en San Antonio. Días después del accidente, la Administración Federal de Aviación ordenó inmovilizar todos los MD-11 siguiendo una recomendación de Boeing, que declaró estar “apoyando la investigación y ayudando a los operadores” a cumplir la directiva.
Paralelismos inquietantes y un historial complicado
El MD-11 figura entre los aviones con peor desempeño histórico en materia de seguridad, con 3.12 accidentes con pérdida total por cada millón de despegues, según Boeing. Las imágenes del accidente recordaron al desastre del vuelo 191 de American Airlines en 1979, cuando un motor del DC-10 se desprendió durante el despegue tras una reparación inadecuada. Aunque McDonnell Douglas basó el MD-11 en el diseño del MD-11 , el exinvestigador federal Jeff Guzzetti afirmó que la NTSB “no encontró indicios de deformación o fracturas preexistentes” en componentes clave del avión de UPS, sugiriendo un origen distinto al del siniestro de 1979. Guzzetti anticipó que los reguladores impondrán inspecciones exhaustivas antes de permitir que las aeronaves inmovilizadas regresen al servicio.
La investigación avanza con cautela, mientras la industria observa de cerca la evolución de un caso que podría reconfigurar las prácticas de mantenimiento y supervisión en aviones de carga veteranos cuya longevidad vuelve a ser objeto de debate.
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