Durante años, Tesla acostumbró al mercado a cifras que desafiaban las previsiones y reforzaban su imagen de crecimiento imparable. Sin embargo, los últimos resultados muestran un panorama más complejo, donde los números duros contrastan con el entusiasmo que todavía rodea al futuro que promete su director ejecutivo.
La compañía informó que entregó 418,227 vehículos en el cuarto trimestre de 2025, por debajo de las 426,000 unidades que esperaba Wall Street, según estimaciones compiladas por StreetAccount. El dato representa una caída interanual cercana al 16% frente a las 495,570 entregas del mismo periodo de 2024. En el conjunto del año, Tesla reportó 1.64 millones de entregas, un descenso del 8.6% respecto a 2024, marcando así su segunda caída anual consecutiva, de acuerdo con el informe de producción y entregas publicado por la empresa
La producción tampoco logró compensar el retroceso. En el cuarto trimestre, Tesla fabricó 434,358 vehículos, un 5.5% menos que un año antes. La mayor parte de las entregas correspondió a los Model 3 y Model Y, con 406,585 unidades, alrededor del 97% del total, mientras que los Model S, Model X y Cybertruck sumaron apenas 11,642 unidades.
BYD supera a Tesla
El entorno para Tesla se ha vuelto más exigente. La compañía enfrenta una competencia creciente de fabricantes como BYD, Kia, Hyundai y Volkswagen.
BYD confirmó que vendió 2.26 millones de vehículos eléctricos en el último año, un aumento del 28%, superando a Tesla como el mayor vendedor global en un año calendario.
En Europa, los datos de la ACEA mostraron que las matriculaciones de Tesla cayeron 39% en los primeros 11 meses de 2025, mientras que las de BYD se dispararon 240%.
A esto se suman factores políticos y regulatorios. Las ventas de Tesla se vieron afectadas por la decisión del presidente Donald Trump de poner fin anticipado, el 30 de septiembre, a un incentivo federal para vehículos eléctricos, lo que adelantó compras al tercer trimestre. Además, la figura de Elon Musk ha generado controversia. Tras gastar sumas importantes para respaldar el regreso de Trump a la Casa Blanca, Musk lideró la iniciativa DOGE para reducir la fuerza laboral federal y apoyó públicamente a movimientos políticos extremistas en Europa, lo que provocó una reacción negativa persistente de consumidores en Estados Unidos y el continente europeo.
Resultados débiles, expectativas intactas
Pese a este contexto, Tesla mantiene focos de fortaleza. En su negocio de energía, la compañía implementó 14.2 GWh de productos de almacenamiento en el cuarto trimestre, superando el récord previo de 12.5 GWh. Estos sistemas incluyen baterías para hogares y soluciones a gran escala utilizadas por centros de datos y servicios públicos.
En el mercado bursátil, el castigo ha sido limitado. Las acciones de Tesla subieron cerca de 40% en el tercer trimestre y alcanzaron un máximo histórico a mediados de diciembre. Musk compró acciones por $1,000 millones en septiembre, y en noviembre los accionistas aprobaron un nuevo plan salarial valorado en $1 billón, que le otorga más acciones y control. Analistas de Cannacord Genuity señalaron que la adopción de vehículos eléctricos “está aumentando rápidamente en mercados emergentes como Tailandia, Vietnam y Brasil”, lo que podría ofrecer un impulso a largo plazo.
Aunque las cifras de entregas reflejan un año difícil, muchos inversores parecen mirar más allá de los resultados inmediatos y apostar por la narrativa de “abundancia sostenible” de Musk, que incluye robotaxis y robots humanoides. La brecha entre desempeño operativo y expectativas futuras sigue siendo el rasgo más distintivo de Tesla en este momento.
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