En Comercio TV, el productor ejecutivo y analista de temas internacionales Raúl David Chávez Millán describió lo ocurrido como “una reconfiguración de cómo se maneja la política en Estados Unidos hacia América Latina”.
Según explicó, la administración del presidente Donald Trump venía insistiendo en que Washington “había descuidado a la región” y que era momento de “pisar fuerte dentro del hemisferio”, también enfatizó sobre una realidad que algunos sectores no aceptan pero que él ha vivido en carne propia “en Venezuela quienes controlan el país son los militares, hay una dictadura militar y eso es algo que no se puede ocultar”.
Desde esa lógica, Chávez Millán sostuvo que el mensaje público se enfocó en la defensa de intereses estadounidenses. “Marco Rubio… enfatizó demasiado en que lo que se hace tiene como objetivo defender los intereses norteamericanos”, afirmó, aun cuando el efecto colateral sea un reordenamiento político dentro de Venezuela, sin embargo subrayó un punto crítico: la captura de Nicolás Maduro no equivale automáticamente al fin del control interno: “Salieron del cabecilla… pero sigue estando dentro de Venezuela el control del país… sigue estando el aparato represor del régimen”, advirtió.
Delcy Rodríguez y el poder real: El peso de los militares
Consultado sobre la proclamación de Delcy Rodríguez como “presidenta encargada”, nuestro analista fue tajante: “El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela no tiene la autoridad de nombrar un presidente… mucho menos nombrarla como una presidenta encargada”. Y remató con un diagnóstico que, a su juicio, explica el clima de cautela en las calles: “En Venezuela realmente los que controlan el país son los militares… hay una dictadura militar”.
Esa lectura también explica por qué, pese a la salida de Maduro, no se vieron celebraciones masivas. “Hay una alegría, pero en silencio… porque tienen miedo a ser reprimidos”, afirmó, recordando su propia experiencia: “Yo soy un testigo fiel de la represión del régimen”.
Chávez Millán describió el momento como un tablero de ajedrez: “Acaba de colocar un jaque mate… ya tumbó al rey y ahora tiene la pieza frente a la reina”. En su interpretación, Estados Unidos intenta condicionar los próximos pasos sin desplegar tropas, manteniendo presión desde el Caribe y dejando abierta la amenaza de una “segunda ola” si no hay transición.
La transición que el mundo exige… y el gesto que falta
Mientras la Unión Europea pedía una transición “pacífica y ordenada”, nuestro analista insistió en que mientras se hace la transición debería existir una señal inmediata que demostraría la buena fe de lo que queda del régimen: “La liberación de los presos políticos ya que en Venezuela hay miles”. Añadió que espera que Trump y Rubio utilicen su “ventaja” para empujar ese punto “de manera inmediata”.
También alertó sobre el reloj político en Washington. Con elecciones de medio término en noviembre de 2026 y la presidencial de 2028 en el horizonte, sostuvo que el tema Venezuela podría tener “fecha de caducidad” si no se materializan avances.
Hacia el cierre, nuestro analista retomó una idea citada por el economista Daniel Suchar expresada ante las cámaras de Comercio TV: “sembrar el petróleo”. “Venezuela necesita organizaciones, instituciones… y buenos administradores”, dijo, defendiendo un modelo que use la renta energética para diversificar, al estilo de Dubai o Qatar, y evitar que el país dependa solo del crudo.
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Lo que queda, por ahora, es una mezcla de fe y alerta: la esperanza de un país que se imagina de nuevo próspero, y la certeza de que el desenlace no se decidirá solo con un golpe espectacular, sino con decisiones que desarmen el miedo y devuelvan el poder a la gente.
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