Tesla anunció oficialmente que su sistema “Full Self-Driving (Supervised)” ya está disponible para vehículos vendidos en China, un movimiento que llega después de años de retrasos regulatorios y justo cuando fabricantes chinos de autos eléctricos avanzan agresivamente en conducción autónoma.
El anuncio representa un paso importante para Elon Musk en uno de los mercados más estratégicos del mundo para vehículos eléctricos. Sin embargo, la llegada de Tesla ocurre en un escenario mucho más competitivo que cuando la compañía comenzó a hablar del tema en 2024.
A diferencia de Estados Unidos, donde el sistema FSD ya opera desde hace años, los consumidores chinos solo tenían acceso limitado a tecnologías como Autopilot y Enhanced Autopilot. Aunque Tesla ahora confirmó la disponibilidad de FSD en China, todavía no está completamente claro qué tan amplia será su implementación para consumidores generales.
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En la página china de Tesla, la función aparece bajo el nombre de “conducción asistida inteligente” y tiene un costo adicional de 64,000 yuanes, equivalentes a aproximadamente $9,409. Pese a su nombre, el sistema sigue requiriendo supervisión activa del conductor y está clasificado como tecnología de nivel 2, muy lejos todavía de una autonomía completa.
El problema para Tesla es que mientras esperaba aprobaciones regulatorias, empresas chinas como Xiaomi, Xpeng, Pony.ai y Baidu aceleraron el desarrollo de sus propias plataformas autónomas.
China incluso aprobó en diciembre de 2025 sus primeras certificaciones de conducción autónoma nivel 3 para fabricantes locales como Changan Auto y BAIC Motor. Además, compañías de robotaxis como Apollo Go de Baidu ya operan servicios comerciales sin conductor en varias ciudades chinas.
La presión competitiva también se refleja en ventas. En abril, Tesla fue apenas el cuarto vendedor de vehículos eléctricos en China, detrás de BYD, Geely y Chery.
El anuncio llega apenas días después de que Elon Musk acompañara al presidente Donald Trump durante su cumbre con Xi Jinping en Pekín, en medio de crecientes tensiones tecnológicas entre Estados Unidos y China.
Ahora Tesla enfrenta un reto complejo: recuperar terreno en un mercado donde ya no lidera automáticamente la innovación en conducción autónoma.
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