En un momento en que las grandes tecnológicas ajustan sus modelos de negocio para asegurar ingresos recurrentes, una decisión anunciada desde Silicon Valley comenzó a generar reacciones inmediatas en los mercados y entre los usuarios más fieles de una de las marcas más influyentes del sector automotriz.
Elon Musk afirmó que Tesla dejará de vender su software Full Self-Driving (Supervised) mediante un pago único y pasará a ofrecerlo exclusivamente bajo un esquema de suscripción mensual. “Tesla dejará de vender FSD después del 14 de febrero”, escribió el director ejecutivo en X. “A partir de entonces, FSD solo estará disponible como suscripción mensual”. El servicio, que comienza en $99 al mes, es considerado central para el futuro de la compañía y su apuesta por la movilidad autónoma.
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Tras el anuncio, las acciones de Tesla retrocedieron más de 2%, reflejando la sensibilidad de los inversores ante los cambios estratégicos. Musk ha señalado en repetidas ocasiones que la conducción autónoma total será un pilar clave del crecimiento de la empresa, que ya opera un servicio limitado de robotaxis en Austin, Texas, y ofrece viajes supervisados en San Francisco.
Sin embargo, Tesla sigue rezagada frente a Waymo, de Alphabet, que en diciembre superó los 450,000 viajes semanales pagados y ya opera sin conductor en varias ciudades de Estados Unidos. Este contexto se suma a un desempeño reciente más débil en entregas y producción, con 418,227 vehículos entregados en el cuarto trimestre, un 16% menos interanual.
El giro hacia la suscripción sugiere un intento de Tesla por estabilizar ingresos y reforzar su narrativa tecnológica en un mercado cada vez más competitivo, donde la promesa de la autonomía total sigue siendo tan ambiciosa como desafiante.
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