En un contexto donde los mercados buscan pistas sobre el rumbo monetario y la solidez del crecimiento, cada indicador se convierte en una pieza clave para anticipar decisiones futuras.
El principal indicador de inflación utilizado por la FED mostró que los precios siguieron alejándose ligeramente del objetivo en noviembre. El índice de precios del gasto de consumo personal se ubicó en 2.8% tanto en su medición general como subyacente, en línea con el consenso del Dow Jones. La Oficina de Análisis Económico también revisó octubre a 2.7% en ambas lecturas, confirmando una tendencia que mantiene a la inflación por encima de la meta del banco central.
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En términos mensuales, los precios aumentaron 0.2% en octubre y noviembre. La BEA explicó que la publicación conjunta respondió al cierre gubernamental, que interrumpió la recolección de datos. En el detalle, los precios de los alimentos se mantuvieron estables, mientras que los costos de la energía subieron 1.9%, tras haber caído 0.7% el mes previo.
El informe también mostró que los ingresos personales crecieron 0.1% en octubre y 0.3% en noviembre, este último por debajo de lo esperado. El gasto en consumo personal avanzó 0.5% en ambos meses, y la tasa de ahorro subió a 3.5%. En paralelo, la economía creció a una tasa anualizada de 4.4% en el tercer trimestre, mientras que las solicitudes de desempleo se acercaron a su nivel más bajo en dos años.
Para James McCann, de Edward Jones, “los datos de hoy deberían tranquilizar a la FED, afirmando que la economía se mantiene sólida, a pesar de un mercado laboral más frío”. Con la inflación aún elevada, los mercados descuentan que la FED mantendrá la pausa en tasas, evaluando con cautela un escenario donde el consumo sigue siendo el principal sostén del crecimiento.
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