El oro cotiza cerca de los $5,000 por onza tras haber superado los $5,100 a finales de enero, en medio de un entorno marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad económica. En este contexto, muchos inversionistas vuelven a mirar al metal como activo refugio.
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Además de distribuidores especializados, grandes minoristas como Walmart permiten adquirir lingotes físicos directamente desde su sitio web.
¿Cuánto cuesta el oro en Walmart?
Al 13 de febrero, una barra de oro de una onza de Pamp Suisse ofrecida por el vendedor APMEX dentro del marketplace de Walmart tiene un precio de $5,459.57 antes de impuestos. Para quienes buscan montos más accesibles, también hay presentaciones pequeñas: un lingote de un gramo de la misma marca se vende en $264.85 antes de impuestos. En ambos casos, el envío está incluido en el precio.
¿Cómo funciona la compra?
El oro no se vende en tiendas físicas. Solo está disponible en línea a través del sitio de Walmart, que opera como un mercado digital donde terceros publican sus productos.
Entre los vendedores figuran distribuidores consolidados como APMEX —activo en el mercado de metales preciosos desde el año 2000— y Bullion.com. Es importante revisar las condiciones antes de pagar: los lingotes suelen estar marcados como no retornables.
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Ventajas y desventajas
Entre los puntos a favor destaca la transparencia en precios, ya que no se requiere membresía ni iniciar sesión para consultar el valor actualizado. Además, se ofrecen lingotes de distintos tamaños, incluyendo opciones de 5 gramos, lo que permite invertir sin desembolsar el costo de una onza completa.
Sin embargo, no hay política de devoluciones y la disponibilidad puede variar según inventario. Algunos productos aparecen con existencias limitadas o agotados.
Aspectos fiscales y de seguridad
Si el oro físico se vende posteriormente con ganancia, el Servicio de Impuestos Internos (IRS) lo clasifica como objeto de colección. Eso implica que la ganancia puede estar sujeta a un impuesto de hasta 28%, dependiendo del tramo impositivo del contribuyente.
También debe considerarse el almacenamiento. Guardar lingotes en casa implica riesgos de seguridad, mientras que usar cajas de seguridad bancarias añade un costo adicional.
Para muchos pequeños empresarios y trabajadores hispanos que buscan proteger ahorros frente a la inflación o la volatilidad del mercado laboral, estos factores pueden marcar la diferencia entre una inversión estratégica y un gasto difícil de recuperar.
Alternativas al oro físico
Quienes prefieren evitar el almacenamiento pueden optar por una cuenta IRA autodirigida respaldada por metales preciosos. Estas estructuras permiten mantener oro bajo custodia especializada y conservan beneficios fiscales similares a los de una IRA tradicional.
Otra vía es invertir en fondos cotizados (ETF), fondos mutuos vinculados al oro o acciones de empresas mineras. Plataformas como Fidelity o E*TRADE ofrecen este tipo de instrumentos, en muchos casos sin comisiones por transacción.
En un escenario donde los precios del oro se mantienen en niveles históricamente elevados, la decisión no solo pasa por dónde comprar, sino por cómo encaja esta inversión en la estrategia financiera personal. Para inversionistas minoristas, incluidos muchos hogares hispanos que priorizan liquidez y flexibilidad, evaluar costos, impuestos y riesgos puede ser tan importante como el precio del metal en sí.
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