Las ventas de viviendas existentes en Estados Unidos registraron un ligero avance en febrero, aunque el mercado inmobiliario continúa enfrentando desafíos relacionados con el inventario limitado y el reciente aumento de las tasas hipotecarias, que podría moderar la actividad en los próximos meses.
Según datos de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, las ventas aumentaron 1.7% frente a enero y alcanzaron un ritmo anual ajustado estacionalmente de 4.09 millones de unidades. Aun así, la actividad sigue por debajo del nivel observado un año antes, con una disminución interanual de 1.4%.
El incremento refleja condiciones financieras más favorables que existían cuando muchos de esos contratos se firmaron. Gran parte de las operaciones cerradas en febrero se acordaron entre diciembre y enero, cuando las tasas hipotecarias para préstamos a 30 años se movían cerca de 6%, ligeramente por debajo de los niveles del año anterior.
A pesar de esta mejora temporal, la actividad inmobiliaria sigue sin reflejar plenamente la fortaleza del mercado laboral. Lawrence Yun, economista jefe de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, señaló que la demanda de vivienda continúa moderada incluso cuando el crecimiento salarial y la creación de empleo han mostrado avances en los últimos años.
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Inventario aumenta, pero sigue lejos del equilibrio
El número de propiedades disponibles en el mercado mostró una leve expansión, aunque todavía se mantiene por debajo de lo que se considera un nivel saludable para el sector. Al cierre de febrero había cerca de 1.29 millones de viviendas en venta. Esta cifra representa un aumento de 2.4% frente a enero y de 4.9% respecto al mismo mes del año pasado.
Con el ritmo actual de transacciones, el inventario equivale a aproximadamente 3.8 meses de oferta. En el mercado inmobiliario estadounidense, un nivel cercano a seis meses suele interpretarse como un punto de equilibrio entre compradores y vendedores.
Parte del incremento reciente se explica porque algunos propietarios que retiraron sus viviendas del mercado durante el otoño han decidido volver a listarlas. Durante ese periodo, la actividad inmobiliaria se desaceleró y la confianza del consumidor se debilitó, lo que llevó a muchos vendedores a esperar mejores condiciones.
Datos de la firma inmobiliaria Redfin indican que cerca de 45,000 viviendas que habían sido retiradas del mercado el año pasado volvieron a ponerse en venta en enero. Este volumen representa el nivel más alto registrado para un mes de enero desde que la empresa comenzó a seguir esta métrica hace aproximadamente una década.
Ese número también equivale a cerca de 3.6% de todas las viviendas disponibles en el mercado durante ese mes. Sin embargo, los especialistas consideran que el aumento del inventario sigue siendo demasiado gradual para aliviar de forma significativa las presiones sobre la asequibilidad.
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Precios y tasas siguen condicionando la demanda
El limitado crecimiento de la oferta continúa sosteniendo los precios de las viviendas. En febrero, el precio medio de una vivienda vendida alcanzó aproximadamente $398,000, lo que representa un aumento interanual cercano a 0.3%.
El comportamiento del mercado también varía según el rango de precios. Las propiedades con valores superiores a $1,000,000 mantienen una demanda relativamente sólida, mientras que el segmento más accesible del mercado continúa registrando una caída más pronunciada en las ventas.
El tiempo promedio que tarda una vivienda en venderse también ha aumentado. En febrero, las propiedades permanecieron en el mercado alrededor de 47 días antes de cerrar una transacción, frente a los 42 días registrados durante el mismo periodo del año pasado.
Los compradores primerizos representaron aproximadamente 34% del total de transacciones, ligeramente por encima del 31% observado un año antes. Por su parte, los inversionistas participaron en cerca de 16% de las ventas, una proporción similar a la registrada en febrero del año pasado.
El comportamiento del mercado inmobiliario tiene implicaciones directas para millones de hogares y pequeños negocios. Sectores como construcción, servicios y comercio minorista —donde trabaja una parte significativa de la comunidad hispana en Estados Unidos— suelen sentir de forma directa los cambios en la actividad inmobiliaria, ya que la compra de viviendas impulsa la demanda de empleo, materiales y servicios asociados a la vivienda.
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