El fraude digital en Estados Unidos está creciendo con rapidez, impulsado por el uso de inteligencia artificial que permite a los delincuentes ejecutar estafas más sofisticadas. Según un informe reciente de TransUnion, 1 de cada 6 consumidores reportó pérdidas económicas en el último año.
El impacto es significativo: la pérdida promedio alcanzó los $2,307 dólares por víctima. Los fraudes se realizan a través de múltiples canales, incluyendo correos electrónicos, llamadas, mensajes de texto y plataformas digitales, lo que amplía el alcance de los ataques.
Clint Lowry, vicepresidente de soluciones contra fraude de TransUnion, advirtió que “el fraude es un problema grave. Está creciendo, está en todas partes y no va a desaparecer”. Además, explicó que la inteligencia artificial generativa está acelerando tanto la escala como la complejidad de estas actividades.
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¿Cuáles son los medios más utilizados por los estafadores?
Lowry señaló que “con la llegada de la IA, surgen esquemas de fraude increíblemente profesionales”, lo que reduce las barreras para los delincuentes. Herramientas avanzadas permiten crear mensajes, sitios web y perfiles falsos con mayor realismo y rapidez.
El robo de tarjetas de crédito y los cargos fraudulentos destacan como las formas más comunes en EE.UU., representando un tercio de los casos reportados. Esta proporción supera ampliamente el promedio global, lo que evidencia una mayor exposición del mercado estadounidense.
El phishing sigue siendo la técnica más utilizada. Un 39% de los consumidores afirmó haber sido víctima de intentos mediante correos falsos, códigos QR o publicaciones en redes sociales diseñadas para robar información personal.
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¿Quiénes son las principales víctimas de fraude?
Algunos sectores son más vulnerables. Plataformas de citas, juegos en línea y servicios digitales con alta interacción social registran mayores niveles de fraude. En sitios de juegos, cerca de una de cada diez transacciones fue señalada como sospechosa.
También existen diferencias por edad. La Generación Z reporta los niveles más altos de fraude, con un 38% que declaró pérdidas. El uso intensivo de redes sociales, criptomonedas y plataformas digitales incrementa su exposición a estos riesgos.
Naureen Ali, responsable de fraude en TransUnion, advirtió que “los delincuentes están utilizando como armas tanto la confianza del consumidor como las tecnologías emergentes”. Esta combinación ha elevado la efectividad de las estafas.
Para los consumidores, especialmente en comunidades donde el uso de plataformas digitales y remesas es frecuente, el impacto puede ser relevante. La pérdida de datos o dinero afecta directamente la estabilidad financiera.
Los expertos recomiendan medidas como contraseñas únicas, autenticación en dos pasos y monitoreo constante del crédito. También advierten evitar compartir información personal en exceso, ya que los estafadores aprovechan tanto la confianza como el miedo para ejecutar sus ataques.
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