El sector minorista en Estados Unidos está reforzando sus plantillas este año, impulsado por un consumidor que continúa gastando a pesar de la inflación, el aumento de la gasolina y la incertidumbre económica derivada de la guerra con Irán y las políticas comerciales de la Casa Blanca.
Datos preliminares publicados por el gobierno federal mostraron que el comercio minorista agregó cerca de 22,000 empleos en abril, equivalente a casi una quinta parte de todos los puestos creados en la economía durante el mes. Actualmente, alrededor de 15.5 millones de personas trabajan en el sector, la cifra más alta desde julio de 2024.
El sólido comportamiento del consumidor ha permitido que grandes cadenas y comercios mantengan niveles estables de ventas, llevando a muchas empresas a contratar más personal para inventarios, cajas registradoras y operaciones logísticas. Según economistas, el gasto de los hogares ha mostrado una resiliencia superior a la esperada pese al entorno económico más complejo.
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El aumento de la gasolina y la caída en la confianza comienzan a preocupar al sector
Las contrataciones estuvieron impulsadas principalmente por clubes mayoristas e hipermercados, mientras que los grandes almacenes y las tiendas de electrónicos redujeron personal. El sector de transporte y entregas también mostró fortaleza, con la creación de 38,000 empleos de mensajería y reparto durante abril.
Además, las vacantes laborales en el comercio minorista aumentaron 48% frente al año anterior, alcanzando su nivel más alto desde 2023, según datos federales. El incremento refleja un mayor optimismo entre empresas que meses atrás temían que los aranceles y el aumento de costos afectaran el consumo.
Cory Stahle, economista sénior de Indeed, señaló que las compañías parecen sentirse más confiadas para expandir sus plantillas tras varios meses de incertidumbre económica. Sin embargo, advirtió que comienzan a surgir señales de alerta que podrían cambiar rápidamente el panorama.
La confianza del consumidor volvió a caer a mínimos históricos en mayo, según la Universidad de Michigan, principalmente por el impacto del aumento de la gasolina. El precio promedio nacional del combustible se mantiene cerca de máximos de varios años, afectando directamente el presupuesto de millones de familias.
Para muchos hogares hispanos, especialmente trabajadores de sectores como comercio, logística, servicios y transporte, el aumento en combustible y alimentos está reduciendo el margen disponible para gastos discrecionales. Eso podría terminar afectando las ventas minoristas en los próximos meses.
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Grandes compañías también empiezan a mostrar cautela. McDonald’s advirtió recientemente sobre un posible deterioro en el gasto de los consumidores, mientras analistas señalan que una desaceleración más marcada podría obligar a algunos minoristas a frenar nuevas contrataciones o incluso recortar personal si la demanda pierde fuerza.
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