El oro ha perdido brillo en los últimos meses, pero para muchos analistas la caída podría representar una oportunidad de compra. El metal precioso acumula un descenso de 22% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el 28 de febrero, un comportamiento que ha sorprendido al mercado debido a que suele considerarse un activo de refugio en periodos de tensión geopolítica.
La explicación está en las expectativas sobre la política monetaria. Los inversionistas consideran que el aumento de los precios del petróleo podría llevar a la Reserva Federal a mantener tasas de interés elevadas o incluso aumentarlas. Como el oro no paga intereses, un entorno de mayores rendimientos suele reducir su atractivo frente a otros activos.
Aun así, el desempeño de largo plazo continúa siendo sólido. En los últimos 12 meses, el oro registra una ganancia de 21%, ligeramente superior al rendimiento del S&P 500, lo que demuestra que la corrección reciente no ha borrado el avance acumulado.
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Los bancos centrales siguen acumulando reservas
La demanda institucional continúa respaldando el mercado del oro. De acuerdo con el Consejo Mundial del Oro, las compras de bancos centrales han aumentado desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, impulsadas por la búsqueda de mayor diversificación de reservas internacionales.
Durante el conflicto surgieron versiones sobre ventas de oro por parte de bancos centrales de Oriente Medio para obtener liquidez. Sin embargo, la única operación confirmada fue la de Turquía, cuyo banco central vendió 81 toneladas métricas de oro durante el primer semestre del año, equivalentes a aproximadamente $10,600 millones a precios actuales.
El Consejo Mundial del Oro también señala que Polonia fue el mayor comprador neto del metal en el primer semestre, una señal de que la demanda oficial sigue siendo fuerte incluso entre países europeos.
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La FED y la guerra definirán el próximo movimiento
El futuro del oro dependerá en gran medida de la evolución de la inflación, el precio del petróleo y las decisiones de la Reserva Federal. Según la herramienta FedWatch de CME, el mercado asigna actualmente una probabilidad cercana al 50% de un aumento de tasas en septiembre.
Al mismo tiempo, la continuidad del conflicto en Medio Oriente mantiene vigente el riesgo de nuevas presiones sobre los precios de la energía. Si la inflación permanece elevada o la Reserva Federal termina reduciendo las tasas más adelante para responder a un enfriamiento económico o una desaceleración de la inversión en inteligencia artificial, el oro podría recuperar protagonismo.
Para inversionistas y pequeños ahorradores, incluidos muchos hispanos en Estados Unidos que buscan proteger su patrimonio frente a episodios de volatilidad, el metal precioso continúa siendo una herramienta de diversificación. En un mercado donde las acciones siguen cotizando cerca de máximos históricos y persisten riesgos geopolíticos, mantener exposición al oro puede ayudar a reducir el impacto de movimientos inesperados en los mercados financieros.
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