La actividad manufacturera de Estados Unidos aceleró su crecimiento en julio al ritmo más rápido en más de cuatro años, una señal de que la economía comienza a superar parte del impacto de los aranceles y recupera dinamismo en el empleo industrial. Sin embargo, el repunte también expuso una preocupación creciente: la inflación sigue siendo elevada y los empresarios aseguran que las presiones sobre los costos son incluso más difíciles de gestionar que durante la pandemia.
El índice del Instituto para la Gestión de Suministros (ISM) alcanzó 55.6 puntos, por encima de los 54.0 esperados por Wall Street y su mejor nivel desde mayo de 2022. Cualquier lectura superior a 50 indica expansión de la actividad manufacturera.
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¿Por qué la inflación sigue siendo un problema para la economía de Estados Unidos?
El informe mostró un sólido avance en los nuevos pedidos de exportación, la producción y el empleo, cuyo indicador registró su primera expansión en 33 meses. No obstante, el índice de precios apenas retrocedió hasta 71.1 puntos, reflejando que cerca de tres cuartas partes de las empresas continúan enfrentando aumentos en sus costos. Se trata del vigésimo segundo mes consecutivo con presiones inflacionarias.
Varios ejecutivos consultados por el ISM describieron un escenario especialmente complejo. Un directivo del sector de equipos eléctricos afirmó que la volatilidad de precios y los retrasos en las cadenas de suministro son “peores que durante la pandemia”, mientras otro representante de la industria metalúrgica aseguró que el caos vivido durante el Covid-19 era más predecible que la situación actual.
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¿Qué significa este informe para las próximas decisiones de la FED?
El fortalecimiento de la manufactura y del mercado laboral aumenta la presión sobre la Reserva Federal (FED) para endurecer nuevamente su política monetaria. La semana pasada el banco central mantuvo su tasa de referencia entre 3.5% y 3.75%, aunque la persistencia de la inflación mantiene abierto el debate sobre un posible aumento en septiembre.
Tras conocerse los datos, Goldman Sachs elevó su previsión de crecimiento económico para el tercer trimestre a 2.4%, frente al 1.5% estimado para el segundo trimestre. Por su parte, analistas de LPL Financial y William Blair consideran que un entorno de crecimiento sólido, combinado con una inflación que sigue lejos del objetivo del 2%, fortalece los argumentos para que la FED vuelva a subir las tasas.
Para los consumidores, especialmente los hogares y pequeños empresarios hispanos, un nuevo incremento en los tipos de interés podría traducirse en créditos más costosos para viviendas, automóviles y financiamiento empresarial, incluso si la economía continúa mostrando señales de fortaleza.
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