La cadena estadounidense Salad and Go se acogió al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras y anunció el cierre definitivo de todos sus restaurantes, poniendo fin a una expansión que hace pocos años la perfilaba como uno de los principales competidores del segmento de comida saludable.
La empresa explicó que la decisión responde a una combinación de errores en su estrategia de crecimiento, una menor demanda de los consumidores y el incremento de los costos operativos. A esos factores se sumó el impacto del brote de ciclosporiasis, que deterioró la confianza de los clientes hacia los productos elaborados con lechuga fresca, aunque la compañía aclaró que nunca estuvo vinculada al brote.
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Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el parásito transmitido por el agua ha enfermado al menos a 10,000 personas en Estados Unidos. Además, el Departamento de Salud de Michigan confirmó recientemente dos fallecimientos relacionados con el brote.
El efecto se extendió a toda la industria. Taco Bell, propiedad de Yum Brands, sufrió una fuerte caída en sus ventas después de que la FDA relacionara parte de su suministro de lechuga iceberg con el brote. Otras cadenas, como Chipotle Mexican Grill, también reportaron un menor tráfico de clientes pese a no estar involucradas.
Fundada en 2013, Salad and Go apostó por un modelo de cocinas centrales para preparar ingredientes antes de distribuirlos a sus restaurantes. Tras la entrada del fondo Volt Investment en 2021, la compañía aceleró su expansión bajo la dirección de Charlie Morrison, duplicando con creces su número de establecimientos.
Sin embargo, el nuevo director ejecutivo, Mike Tattersfield, inició en 2025 un proceso de reestructuración que incluyó el cierre de decenas de locales en Texas y Oklahoma. La cadena redujo su operación a cerca de 70 restaurantes en Arizona y Nevada, que ahora también dejarán de operar.
De acuerdo con la documentación presentada ante el tribunal, Salad and Go declaró activos por entre $500 millones y $1,000 millones, mientras que sus pasivos se ubican en el mismo rango. La quiebra refleja los desafíos que enfrenta el sector de restaurantes de comida rápida saludable en un entorno de consumo más débil y con mayores costos operativos.
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