El Departamento del Tesoro de Estados Unidos estudia utilizar parte de su enorme reserva de efectivo para reforzar las compras de deuda gubernamental de largo plazo, una estrategia que podría darle mayor capacidad para influir sobre los rendimientos que afectan desde las hipotecas hasta el financiamiento empresarial.
La herramienta sería la Cuenta General del Tesoro (TGA), equivalente a la cuenta corriente del Gobierno en la Reserva Federal y cuyo saldo ronda actualmente los $950,000 millones.
La posibilidad cobra relevancia después de que el Tesoro anunciara que duplicaría el tamaño de determinadas recompras de bonos de largo plazo fuera de circulación, desde $2,000 millones hasta al menos $4,000 millones por operación. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, adelantó que las compras podrían ser todavía mayores.
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¿Cómo podría utilizar el Tesoro casi $1 billón para presionar a la baja los rendimientos?
Hasta ahora, buena parte del mercado asumía que las recompras serían financiadas mediante nuevas emisiones de letras del Tesoro de corto plazo. Bessent describió la estrategia como un “giro del Tesoro”: comprar deuda de largo plazo mientras se obtiene financiamiento mediante instrumentos de vencimiento menor.
Sin embargo, recurrir directamente a la TGA ampliaría las opciones disponibles. La cuenta ya contiene recursos procedentes de ingresos fiscales y actualmente mantiene un saldo considerablemente superior al objetivo de entre $550,000 millones y $600,000 millones utilizado durante la administración anterior.
Los funcionarios no especificaron cuánto dinero podría destinarse a las recompras ni cuándo se tomaría una decisión, pero dejaron claro que esos recursos están disponibles.
El movimiento podría fortalecer la demanda por determinados bonos de largo plazo y contribuir a reducir sus rendimientos. Eso resulta relevante porque mayores tasas del Tesoro terminan influyendo sobre hipotecas, préstamos corporativos y valoraciones bursátiles.
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¿Puede el Tesoro intervenir en los bonos sin necesitar ayuda de la Reserva Federal?
La TGA permitiría precisamente reducir esa dependencia. Aunque la Reserva Federal mantiene la cuenta, estos fondos pertenecen al Tesoro y no forman parte de las herramientas de política monetaria de la FED.
Utilizar parte del saldo reduciría temporalmente el efectivo disponible del Gobierno. Sin embargo, según las estimaciones citadas, un nuevo problema relacionado con el techo de la deuda no llegaría hasta el invierno de 2027 o posiblemente principios de la primavera, proporcionando tiempo para reconstruir esa reserva.
Existe, no obstante, una segunda parte de la ecuación. Si el Tesoro quisiera regresar rápidamente a un saldo cercano a $1 billón después de utilizar la TGA, tendría que emitir deuda adicional para reponerla.
La estrategia tampoco elimina el déficit ni reduce automáticamente la deuda federal. Su objetivo sería mejorar el funcionamiento y la liquidez del mercado.
Para Wall Street, la señal es importante: el Tesoro dispone de una reserva cercana a $1 billón que podría convertir las recompras anunciadas en una herramienta considerablemente más potente de lo que inicialmente esperaba el mercado.
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