La inflación de la zona euro volvió a superar 3% en agosto, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, aumentando las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) vuelva a subir las tasas de interés.
La inflación general aumentó a 3.3% desde 2.9% en julio, alcanzando su nivel más alto desde septiembre de 2024, según una estimación preliminar de Eurostat. La inflación energética se aceleró con mayor fuerza, pasando de 10.3% a 14.3%.
Sin embargo, la inflación subyacente, que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco por su volatilidad, disminuyó ligeramente desde 2.5% hasta 2.4%.
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Las presiones energéticas están relacionadas con la guerra con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, acontecimientos que elevaron los precios del petróleo y sus derivados. Europa también enfrenta perturbaciones en el mercado del gas natural.
Los mercados consideran prácticamente segura otra subida de tasas. Las operaciones del martes asignaban una probabilidad de 98.9% a que el BCE aumente su tasa en 25 puntos básicos, hasta 2.5%, durante su reunión del 10 de septiembre, según datos de LSEG.
El BCE ya había elevado su tasa de referencia a 2.25% en junio, su primera subida desde 2023.
Una política monetaria más restrictiva podría contener la inflación, pero también encarecer hipotecas, préstamos empresariales e inversiones.
La presión sería especialmente relevante para pequeñas y medianas empresas, incluidas aquellas vinculadas comercialmente con empresarios hispanos en Estados Unidos, debido a que mayores costos financieros podrían retrasar inversiones y reducir la actividad económica europea.
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