Redes criminales vinculadas a ciudadanos rumanos están explotando una vulnerabilidad tecnológica para robar prestaciones sociales en Estados Unidos: muchas tarjetas EBT, utilizadas para distribuir beneficios como SNAP, todavía dependen de bandas magnéticas que pueden copiarse con dispositivos clandestinos conocidos como skimmers.
El fraude se ha extendido por distintas ciudades estadounidenses desde al menos 2020, aunque las autoridades rastrean operaciones rumanas de clonación de tarjetas en otros países desde años antes. Más de 50 personas, muchas vinculadas con Rumania, han sido acusadas solamente en el sur de California. También existen procesos en estados como Ohio, Mississippi, Maryland y Oregon, según la información recopilada por The Wall Street Journal.
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¿Cómo funciona exactamente la estafa con las tarjetas EBT?
El primer paso ocurre directamente en comercios. Los delincuentes colocan sobre la terminal de pago un skimmer diseñado para parecer parte del dispositivo original. Instalarlo puede tomar segundos y algunos permanecen ocultos durante meses.
Cuando una persona desliza su tarjeta EBT y escribe su PIN, el aparato copia el número de cuenta y la contraseña. Algunos modelos transmiten posteriormente esa información mediante Bluetooth, evitando que los delincuentes tengan que regresar por el dispositivo.
Los datos robados pueden grabarse en tarjetas en blanco. Los estafadores las utilizan después para retirar efectivo o gastar los beneficios SNAP en grandes cantidades de productos fáciles de revender. En San Diego, por ejemplo, investigadores documentaron compras de palés de Red Bull realizadas con beneficios robados.
Las redes también han evolucionado: autoridades aseguran que emplean bots para intentar identificar cuentas, terminales de pago manipuladas y otros mecanismos para transferir fondos fraudulentamente.
El dinero obtenido puede terminar convertido en criptomonedas y trasladado hacia Rumania, donde investigadores han identificado inversiones en propiedades, casinos y otras actividades.
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¿Por qué las tarjetas de asistencia social siguen siendo vulnerables?
El problema central es que numerosos estados todavía utilizan tarjetas basadas en tecnología de banda magnética desarrollada en la década de 1960, mientras las tarjetas bancarias convencionales migraron hace años hacia chips y pagos sin contacto.
Solo algunos estados han distribuido tarjetas EBT con chip. California invirtió $76.5 millones en modernizar su sistema y registró una fuerte reducción en los reembolsos por beneficios robados: pasaron de casi $21 millones en enero de 2024 a $4.3 millones en julio de 2026.
La dimensión nacional podría ser considerable. El gobierno federal reemplazó $360 millones robados a 754,000 hogares entre octubre de 2022 y diciembre de 2024. Esa política federal de reposición terminó posteriormente, dejando a muchas víctimas dependiendo de programas estatales, familiares o bancos de alimentos.
El Servicio Secreto ha intensificado las inspecciones en comercios. En 70 operativos encontró 694 dispositivos, estimando que evitó potencialmente unos $720 millones en fraude. Un solo skimmer, advierten los investigadores, puede comprometer miles de tarjetas antes de ser descubierto.
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