Una nueva inversión industrial vuelve a colocar a la obesidad en el centro de la estrategia farmacéutica en Estados Unidos, en un momento de intensa competencia y presión por ampliar la producción local.
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Eli Lilly anunció que invertirá más de $3.5 mil millones para construir una planta de fabricación en Lehigh Valley, Pensilvania, destinada a producir sus inyecciones de última generación contra la obesidad. La instalación fabricará, entre otros tratamientos, la retatrutida, un fármaco experimental que ha mostrado “la mayor pérdida de peso observada hasta la fecha” en un ensayo avanzado y que es considerado una pieza central del futuro del portafolio de la compañía.
La empresa señaló que espera iniciar la construcción este año y que la planta esté operativa en 2031. Se trata de la cuarta instalación dentro de una ofensiva industrial más amplia. En febrero de 2025, Lilly anunció planes para invertir al menos $27 mil millones en nuevas plantas en EE. UU., que se suman a $23 mil millones desembolsados desde 2020. El presidente Donald Trump afirmó recientemente que el CEO de Lilly, Dave Ricks, le dijo que la farmacéutica planea construir seis plantas en el país, aunque la empresa no ha confirmado esa cifra.
La mayor capacidad es crucial tras las escaseces previas de medicamentos GLP-1. Lilly y su rival Novo Nordisk han acelerado inversiones para asegurar suministro y liderazgo en un mercado que la compañía estadounidense dominó por primera vez el año pasado. Mientras Novo avanza con una píldora para la obesidad, Lilly prepara su propia versión, orforglipron.
Además del impacto estratégico, el proyecto traerá 850 empleos permanentes y unos 2,000 puestos de construcción, reforzando el papel de la fabricación local como eje de crecimiento industrial y sanitario en los próximos años.
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