Donald Trump eligió a Kevin Warsh para dirigir la Reserva Federal con una expectativa muy clara: lograr tasas de interés más bajas. Sin embargo, apenas semanas después de asumir el cargo, Wall Street ya empieza a prepararse para exactamente lo contrario.
La combinación de inflación creciente, petróleo caro por la guerra con Irán y un mercado laboral todavía resistente está cambiando rápidamente las expectativas de los inversionistas. Ahora, algunos economistas incluso creen que la FED podría verse obligada a subir nuevamente las tasas de interés.
Warsh asumió oficialmente como presidente de la Reserva Federal en una ceremonia realizada en la Casa Blanca junto a Trump, convirtiéndose en el primer jefe de la FED en jurar allí desde Alan Greenspan en 1987.
El problema es que el contexto económico cambió radicalmente desde que Trump lo eligió en enero.
La guerra con Irán disparó los precios de la energía y elevó nuevamente las preocupaciones inflacionarias. Al mismo tiempo, el auge de la inteligencia artificial continúa impulsando inversión, crecimiento económico y demanda, factores que también presionan los precios al alza.
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¿Por qué el mercado ahora teme nuevas subidas de tasas?
El mercado de bonos ya comenzó a reaccionar. Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron con fuerza en las últimas semanas, reflejando que muchos inversionistas creen que la inflación podría permanecer elevada por más tiempo.
Analistas han manifestado que la FED podría verse obligada a subir las tasas cerca de un punto porcentual completo. En términos simples, si la inflación sigue subiendo y la FED mantiene tasas bajas, el dinero se vuelve más barato y eso puede empeorar aún más el aumento de precios.
Por eso algunos analistas creen que mantener las tasas sin cambios ya sería una postura demasiado flexible.
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¿Kevin Warsh seguirá la línea de Trump o actuará con independencia?
Esa es ahora una de las grandes preguntas en Wall Street. Warsh ha insistido en que tomará decisiones “caso por caso” y negó haber llegado a acuerdos políticos con Trump para bajar las tasas automáticamente.
Incluso Trump dejó abierta la posibilidad de aceptar decisiones que no le gusten. “Voy a dejar que haga lo que quiera”, dijo esta semana al Washington Examiner.
Sin embargo, muchos inversionistas todavía dudan de cuánto margen político tendrá realmente Warsh si la economía exige medidas impopulares. La presión es enorme porque Trump pasó gran parte del último año atacando públicamente a Jerome Powell por no reducir las tasas con suficiente rapidez.
Ahora, el nuevo presidente de la FED enfrenta un escenario todavía más complicado: inflación elevada, petróleo caro, bonos nerviosos y una economía impulsada por inteligencia artificial que continúa creciendo con fuerza.
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