La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en abril y encendió nuevas alarmas en Wall Street. El aumento en los precios de energía, vivienda y transporte llevó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) a un crecimiento anual de 3.8%, el nivel más alto desde mayo de 2023.
El dato superó las expectativas del mercado y refleja que las presiones inflacionarias siguen lejos de estar controladas. En términos mensuales, el IPC avanzó 0.6%, mientras que la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— subió 0.4% en abril y 2.8% anual.
Esto mantiene a la inflación claramente por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal, complicando cualquier posibilidad de recortes rápidos en las tasas de interés.
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Energía, gasolina y vivienda impulsan el aumento de precios
El principal motor de la inflación fue el sector energético. Los precios de la energía aumentaron 17.9% anual y representaron más del 40% del incremento general del IPC.
La gasolina registró uno de los mayores saltos, con un aumento de 28.4% frente al año pasado, mientras que los alimentos crecieron 3.2% anual. Los productos para consumo en el hogar avanzaron 0.7% mensual, su mayor incremento desde agosto de 2022.
Sin embargo, el problema ya no se limita al combustible. Los costos de vivienda aumentaron 0.6%, reflejando que la inflación se está expandiendo a más sectores de la economía. También subieron los precios de ropa, muebles y boletos aéreos, estos últimos con un incremento anual de 20.7%.
En contraste, algunos sectores mostraron alivio. Los precios de vehículos nuevos bajaron 0.2%, mientras que los gastos médicos y seguros de salud registraron ligeras caídas.
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La FED enfrenta más presión y menos margen de maniobra
El nuevo reporte llega en un momento delicado para la Reserva Federal. Aunque parte del mercado esperaba señales para futuros recortes de tasas, la persistencia de la inflación cambia el panorama.
Los operadores ahora elevan a cerca de 30% la probabilidad de una subida adicional de tasas antes de finalizar el año.
Además, el salario real promedio cayó 0.5% mensual y 0.3% anual, lo que significa que el costo de vida está creciendo más rápido que los ingresos de los trabajadores.
Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union, resumió el problema con claridad: “La inflación está absorbiendo todas las ganancias salariales”.
A pesar de la presión, la economía mantiene cierta resistencia. El indicador GDPNow de la FED de Atlanta proyecta un crecimiento económico de 3.7% para el segundo trimestre. Además, el mercado laboral sigue relativamente estable y las empresas continúan reportando resultados sólidos.
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Consumidores bajo presión en una economía que sigue resistiendo
Aunque los mercados bursátiles se mantienen cerca de máximos históricos, la confianza del consumidor ha caído a mínimos históricos. Esto refleja una desconexión entre Wall Street y la realidad diaria de muchas familias.
El petróleo ya supera los $100 por barril y la gasolina ronda los $4.50 por galón a nivel nacional, aumentando la presión sobre el gasto cotidiano.
El consumo todavía se mantiene estable, pero impulsado principalmente por hogares de mayores ingresos y por el propio aumento de precios.
El escenario actual no apunta a una crisis inmediata, pero sí a una economía cada vez más incómoda para consumidores, empresas y autoridades monetarias. La gran pregunta ahora es cuánto tiempo podrá resistir la economía estadounidense antes de que las altas tasas y la inflación comiencen a frenar con más fuerza el crecimiento.
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