La administración de Donald Trump propuso imponer un arancel de 25% a productos procedentes de Brasil tras concluir preliminarmente que varias políticas del país sudamericano perjudican los intereses comerciales de Estados Unidos.
La medida fue presentada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) bajo la denominada Sección 301, un mecanismo utilizado por Washington para responder a prácticas comerciales consideradas injustas o discriminatorias.
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Según la investigación, las preocupaciones estadounidenses abarcan áreas que van desde el acceso al mercado del etanol hasta cuestiones relacionadas con propiedad intelectual, cumplimiento de normas anticorrupción y actividades vinculadas a la deforestación ilegal.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que la revisión fue ordenada por el presidente Trump. Aunque reconoció que han existido conversaciones con el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, indicó que persisten diferencias importantes sobre los temas evaluados.
La propuesta aún no es definitiva. La USTR programó una audiencia pública para el próximo 6 de julio, paso previo a cualquier decisión formal sobre la aplicación de los aranceles.
La iniciativa marca un nuevo episodio en la compleja relación comercial entre Washington y Brasil. En 2025, Trump anunció un arancel de 50% sobre productos brasileños, una medida que también estuvo vinculada a las tensiones políticas derivadas del proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro. Sin embargo, esa decisión fue posteriormente anulada por la Corte Suprema de Estados Unidos.
Mientras estudia nuevas acciones contra Brasil, la Casa Blanca también ajustó algunos gravámenes sobre metales industriales. Entre los cambios destaca una reducción de los aranceles aplicados a determinados equipos agrícolas fabricados con acero, aluminio y cobre, una medida que podría beneficiar a productores y fabricantes estadounidenses.
Para exportadores brasileños y empresas estadounidenses con operaciones en América Latina, la posible imposición de nuevos aranceles añade incertidumbre a las cadenas de suministro y al comercio bilateral. El resultado de la investigación será seguido de cerca por sectores agrícolas, industriales y energéticos que mantienen una fuerte dependencia del intercambio entre ambas economías.
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