La administración de Donald Trump abrió un nuevo frente en la política comercial internacional al proponer aranceles adicionales contra 60 economías que, según Estados Unidos, no han aplicado de forma efectiva prohibiciones a la importación de productos elaborados con trabajo forzoso.
La medida, impulsada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), podría afectar a socios estratégicos de Washington y reconfigurar cadenas globales de suministro si finalmente entra en vigor.
El embajador comercial Jamieson Greer defendió la iniciativa afirmando que “es inaceptable que nuestros socios comerciales más importantes no aborden la importación de productos elaborados con trabajo forzoso” y agregó que “ya no toleraremos esta desigualdad”.
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Los países señalados y los aranceles propuestos
La USTR determinó que 60 economías incumplen total o parcialmente los estándares exigidos por Washington en materia de control del trabajo forzoso. Como resultado, propuso aplicar aranceles adicionales de 10% a los países que cuentan con prohibiciones parciales o compromisos de cumplimiento, y de 12.5% para las demás economías investigadas.
Según el documento oficial, las 54 economías que “no han logrado imponer ni hacer cumplir eficazmente la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso” son: Argelia, Angola, Argentina, Australia, Bahamas, Bahréin, Bangladesh, Brasil, Camboya, Chile, China, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Egipto, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Hong Kong, India, Irak, Israel, Japón, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Libia, Malasia, Marruecos, Nueva Zelanda, Nicaragua, Nigeria, Noruega, Omán, Perú, Filipinas, Qatar, Rusia, Arabia Saudita, Singapur, Sudáfrica, Corea del Sur, Sri Lanka, Suiza, Taiwán, Tailandia, Trinidad y Tobago, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Uruguay, Venezuela y Vietnam.
Además, Canadá, Ecuador, la Unión Europea, Indonesia, México y Pakistán fueron incluidos por no hacer cumplir de manera efectiva dichas prohibiciones.
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Lo que viene ahora para el comercio mundial
La propuesta aún no es definitiva. La USTR recibirá comentarios públicos hasta el 6 de julio de 2026 y celebrará audiencias el 7 de julio antes de tomar una decisión final.
Desde una perspectiva económica, el impacto potencial va mucho más allá del debate sobre trabajo forzoso. Si los aranceles terminan aplicándose, exportadores de América Latina, Europa, Asia y Medio Oriente enfrentarían mayores costos para ingresar al mercado estadounidense. Sectores como textiles, manufacturas, productos agrícolas y bienes industriales podrían verse especialmente afectados.
También es probable que varios gobiernos intenten negociar con Washington antes de la entrada en vigor de las medidas. Históricamente, muchas investigaciones bajo la Sección 301 han terminado convirtiéndose en instrumentos de presión para obtener compromisos regulatorios o concesiones comerciales.
La principal incógnita es si esta iniciativa terminará siendo una herramienta de negociación o el inicio de una nueva escalada arancelaria global. Lo que sí parece claro es que la administración Trump vuelve a utilizar la política comercial como mecanismo de presión internacional, una estrategia que podría tensar las relaciones con algunos de los principales socios económicos de Estados Unidos en los próximos meses.
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