Las recientes correcciones en las acciones tecnológicas y en empresas vinculadas a la inteligencia artificial han provocado nerviosismo entre muchos inversionistas. Sin embargo, los expertos advierten que no toda caída del mercado representa un peligro real para el patrimonio. En muchos casos, el problema está en confundir volatilidad con riesgo.
Durante una entrevista en Buenos días Wall Street de Comercio TV, José Luis Álvarez, CEO de HollyMontt, explicó que la volatilidad es simplemente una medida de las fluctuaciones de precio de un activo, mientras que el riesgo tiene un significado más amplio dentro del mundo de las inversiones.
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¿Por qué la volatilidad no siempre es una mala noticia?
Según Álvarez, las empresas tecnológicas suelen registrar movimientos más bruscos porque están rodeadas de mayores expectativas e incertidumbre. “La volatilidad lo que expresa es la diferente opinión que tienen los inversores sobre la correspondencia entre el valor y el precio”, señaló.
El especialista recordó que estas fluctuaciones forman parte natural de determinados sectores y ya están contempladas dentro de las métricas utilizadas para evaluar inversiones. Por ello, recomienda que los inversionistas no reaccionen impulsivamente cada vez que aparece una corrección del mercado.
Para el experto, la verdadera pregunta no es cómo evitar completamente el riesgo, sino cómo administrarlo de forma inteligente.
“El riesgo es el combustible que te permite alcanzar rentabilidades”, afirmó. También recordó que “rentabilidad y riesgo son las dos caras de la misma moneda”, por lo que buscar ganancias sin asumir ningún riesgo resulta poco realista.
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¿Cómo reducir riesgos sin sacrificar resultados?
Álvarez considera que uno de los errores más frecuentes entre los pequeños inversionistas es concentrar su dinero en pocas acciones con la esperanza de obtener ganancias rápidas.
“Una cartera no es un agregado de activos que voy comprando; una cartera es un conjunto de activos donde cada uno tiene una función”, explicó.
La clave, asegura, está en la diversificación. Una cartera bien construida puede ofrecer resultados similares a los de inversiones más arriesgadas, pero con una exposición mucho menor a pérdidas significativas.
El ejecutivo también cuestionó las promesas de enriquecimiento rápido que abundan en redes sociales. “En el mundo de la inversión hay que aprender a conducir con las luces largas”, afirmó, utilizando una metáfora para explicar la importancia de enfocarse en objetivos de largo plazo en lugar de perseguir ganancias inmediatas.
Su consejo final es sencillo: construir riqueza sostenible requiere estrategia, disciplina y una adecuada gestión del riesgo. “La suerte hay que construirla”, concluyó, recordando que los mejores resultados suelen ser consecuencia de buenas decisiones repetidas en el tiempo y no de apuestas especulativas.
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