La administración del presidente Donald Trump intensificó su presión sobre la Reserva Federal (FED), mientras los mercados asignan cerca de 60% de probabilidad a una subida de tasas en la reunión del 15 y 16 de septiembre.
Trump amenazó con suspender el comercio con países que mantienen superávits comerciales con Estados Unidos si la FED no reduce las tasas. La advertencia eleva la presión sobre el presidente del banco central, Kevin Warsh, quien sostiene que sus decisiones permanecen independientes de la Casa Blanca.
El vicepresidente JD Vance también pidió menores tasas, mientras el secretario del Tesoro, Scott Bessent, argumentó que los bancos centrales normalmente evitan aumentarlas durante crisis de oferta hasta observar efectos inflacionarios posteriores.
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El empleo fortalece las apuestas por tasas más altas
La posibilidad de un aumento ganó terreno después del sólido informe laboral de agosto. La tasa de desempleo permaneció en 4.1%, mientras el salario promedio por hora avanzó 0.3% mensual y 3.1% frente al año anterior.
La administración sostiene que el crecimiento económico puede continuar sin necesariamente generar mayor inflación si las inversiones y aumentos de productividad amplían la capacidad de producción.
Sin embargo, varios funcionarios de la FED mantienen preocupación porque la inflación ha permanecido por encima de su objetivo de 2% durante años. En julio, Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan respaldaron un incremento de 0.25 puntos porcentuales, aunque el banco central mantuvo las tasas sin cambios.
Warsh también ha enfatizado los riesgos inflacionarios. En Jackson Hole señaló que 54% de los 199 componentes del índice de precios PCE habían aumentado más de 3% durante los últimos 12 meses.
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La inflación tendrá la última palabra
Las señales de precios continúan siendo mixtas. La tasa anualizada de tres meses del IPC subyacente se encuentra en 1.6%, mientras la medición equivalente del PCE subyacente, indicador preferido de la FED, supera ligeramente 3%.
El próximo informe del IPC podría convertirse en una pieza decisiva para determinar si la FED aumenta o mantiene las tasas.
Para familias y pequeños empresarios hispanos, la decisión tendrá consecuencias directas. Una subida puede mantener elevados los costos de tarjetas de crédito, hipotecas, automóviles y préstamos comerciales, mientras tasas menores aliviarían el financiamiento, pero podrían complicar el combate contra la inflación.
La decisión también será observada por inversionistas, ya que el rumbo de las tasas puede modificar las valoraciones de acciones, bonos y otros activos financieros.
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