El presidente de la FED, Kevin Warsh, endureció su mensaje sobre la inflación durante su intervención en Jackson Hole, Wyoming, y dejó abierta la posibilidad de una subida de tasas de interés si los precios no muestran una desaceleración más clara.
El discurso ofreció una señal más definida que sus intervenciones anteriores. Warsh sostuvo que la prioridad debe mantenerse sobre la inflación y consideró que las condiciones financieras, en términos generales, todavía no son restrictivas.
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¿Por qué Kevin Warsh considera que la inflación sigue siendo demasiado alta?
Warsh considera que distintos indicadores muestran una inflación persistentemente superior al objetivo del 2% de la FED. El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) registró una inflación de 3.7% en julio, mientras el índice de precios al consumidor (IPC) se situó en 3.4%.
El presidente de la FED también analizó la composición de los datos. El 54% de los componentes del PCE registró una inflación anualizada superior al 3% durante los últimos 12 meses y el 49% superó ese nivel durante los últimos seis meses.
Aunque esas cifras se encuentran por debajo de los niveles observados durante el repunte inflacionario asociado con la pandemia, Warsh considera que continúan siendo elevadas frente a su tendencia histórica.
Además, reafirmó que el objetivo de inflación del 2% permanece sin cambios. La señal resulta relevante después de que sus declaraciones anteriores generaran dudas entre algunos participantes del mercado sobre cómo interpretaría la FED su mandato de estabilidad de precios.
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¿Podría la FED subir las tasas de interés en septiembre?
Una subida de tasas quedó como una posibilidad después del discurso, aunque Warsh no anticipó qué decisión tomará la FED cuando se reúna a mediados de septiembre. Señaló, sin embargo, que las tasas de interés de corto plazo continúan siendo la principal herramienta para cumplir con el doble mandato del banco central.
Warsh también restó importancia, por ahora, al posible impacto de la inteligencia artificial sobre las decisiones monetarias. Aunque la FED estudia sus efectos sobre productividad y crecimiento, indicó que esos avances todavía no determinan las decisiones actuales.
Una nueva subida tendría consecuencias directas sobre el costo del crédito. Hogares y pequeños empresarios hispanos podrían enfrentar tasas más altas en tarjetas, vehículos, hipotecas y financiamiento comercial, mientras sectores sensibles al crédito, como construcción, comercio minorista y hospitalidad, podrían experimentar mayor presión.
El mensaje también coloca a Warsh frente a las demandas del presidente Donald Trump de reducir las tasas. Sin confrontarlo directamente, el presidente de la FED dejó claro en Jackson Hole que controlar la inflación seguirá teniendo prioridad si los precios permanecen elevados.
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