La economía de Estados Unidos está enviando señales cada vez más contradictorias. Mientras algunos indicadores muestran que la actividad económica todavía resiste, los consumidores comienzan a perder confianza rápidamente debido al aumento de la inflación, el petróleo caro y el temor a que las tasas de interés permanezcan altas por más tiempo.
La encuesta más reciente de la Universidad de Michigan mostró que la confianza del consumidor cayó a 44.8 en mayo, el nivel más bajo desde 2022 y uno de los peores registros históricos. La cifra quedó por debajo de la lectura preliminar de 48.2 y también del nivel de 49.8 registrado a finales de abril.
Joanne Hsu, directora de encuestas al consumidor de la universidad, explicó que el deterioro está directamente relacionado con el aumento en los precios de la gasolina provocado por la guerra entre Estados Unidos e Irán y las interrupciones en el estrecho de Ormuz. “Los consumidores parecen preocupados por la posibilidad de que la inflación aumente y se extienda más allá de los precios del combustible”, afirmó.
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¿Por qué el petróleo y la gasolina están afectando tanto la economía?
El problema no es únicamente llenar el tanque. Cuando el petróleo sube, aumentan también los costos de transporte, alimentos, manufactura y servicios en prácticamente toda la economía.
Las expectativas de inflación para el próximo año subieron a 4.8%, frente al 4.7% del mes anterior y muy por encima del 3.4% registrado antes del inicio del conflicto. A largo plazo, la inflación esperada ya alcanza 3.9%, comparado con 3.5% en abril.
Esto está generando nerviosismo en Wall Street y en la Reserva Federal. Christopher Waller, gobernador de la FED, reconoció públicamente su preocupación. “Algunas expectativas para los próximos uno a cinco años han aumentado… y eso me preocupa”, afirmó.
La consecuencia directa es que el mercado ahora cree que la FED tendrá menos espacio para bajar las tasas de interés.
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¿La economía sigue creciendo o se acerca una desaceleración?
Aunque el consumidor luce cada vez más presionado, otros indicadores todavía muestran cierta resiliencia. El índice Leading Economic Index (LEI) de The Conference Board subió ligeramente 0.1% en abril hasta 97.4, después de haber caído 0.6% en marzo.
Sin embargo, la propia institución advirtió que las condiciones económicas siguen siendo “frágiles”. Justyna Zabinska-La Monica, economista senior de The Conference Board, explicó que la inversión en inteligencia artificial, centros de datos y energía está ayudando a sostener parte del crecimiento, pero probablemente no será suficiente para compensar el debilitamiento del consumidor.
La organización proyecta un crecimiento económico de apenas 1.7% para 2026. En términos simples, la economía estadounidense todavía no muestra señales claras de recesión, pero sí enfrenta un escenario mucho más incómodo: crecimiento lento, consumidores debilitados, inflación persistente y tasas altas por más tiempo.
Y mientras el conflicto en Medio Oriente siga presionando los precios del petróleo, Wall Street sabe que el riesgo de nuevos problemas económicos continúa muy presente.
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