La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en mayo y alcanzó una tasa anual de 4.2%, su nivel más alto desde abril de 2023, reflejando principalmente el fuerte incremento de los costos energéticos. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 0.5% durante el mes, en línea con las expectativas del mercado, después de registrar un aumento de 0.6% en abril.
El dato marca la primera vez en tres años que la inflación supera el umbral de 4%, un nivel que vuelve a generar preocupación entre inversionistas, consumidores y autoridades monetarias. Aunque el resultado coincidió con los pronósticos de Wall Street, el repunte llega en un momento de incertidumbre por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y su impacto sobre los precios del petróleo.
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La energía vuelve a ser el principal motor de la inflación
El componente energético fue responsable de más del 60% del aumento mensual del IPC. Los precios de la energía subieron 3.9% en mayo y acumulan un incremento de 23.5% en los últimos doce meses. Dentro de esa categoría, la gasolina registró un salto mensual de 7.0% y un avance anual de 40.5%, mientras que el combustible para calefacción se disparó 58.9% respecto al mismo periodo del año anterior.
Por contraste, los precios de los alimentos mostraron una evolución más moderada. El índice alimentario avanzó apenas 0.2% en mayo y registra un aumento anual de 3.1%. Los costos de vivienda, uno de los indicadores más observados por la Reserva Federal, crecieron 0.3%, la mitad del ritmo observado en abril.
Para millones de familias hispanas en Estados Unidos, especialmente aquellas que dependen del automóvil para desplazarse al trabajo o administrar pequeños negocios, el encarecimiento de la gasolina representa una presión directa sobre los presupuestos familiares. Sectores con alta participación de trabajadores hispanos, como construcción, transporte, agricultura y servicios, suelen ser especialmente sensibles a los costos energéticos.
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La inflación subyacente ofrece señales más favorables
A pesar del aumento del índice general, algunos datos sugieren que las presiones inflacionarias no se están extendiendo de manera generalizada a toda la economía. El IPC subyacente, que excluye alimentos y energía por su volatilidad, aumentó 0.2% en mayo y 2.9% en comparación con el año anterior. El resultado mensual fue menor al 0.3% esperado por los analistas y también inferior al incremento de 0.4% registrado en abril.
Además, varios sectores mostraron moderación en los precios. Los servicios de transporte disminuyeron 0.6%, los vehículos nuevos bajaron 0.3% y los automóviles usados apenas aumentaron 0.1%. Estos movimientos sugieren que el impacto del encarecimiento energético aún no se ha trasladado completamente al resto de la economía.
Con estos datos, la atención del mercado se centra ahora en la próxima reunión de la Reserva Federal del 17 de junio. Aunque los inversionistas anticipan que las tasas de interés permanecerán sin cambios, los funcionarios deberán evaluar si este repunte inflacionario es temporal o el inicio de una nueva etapa de presiones sobre los precios.
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