Wall Street cerró nuevamente en rojo este martes, golpeado por la venta de grandes acciones tecnológicas y el renovado temor a que el estrecho de Ormuz permanezca restringido. El S&P 500 cayó 0.32%, hasta 7,728.20 puntos, y acumuló su segunda sesión consecutiva de pérdidas.
El Nasdaq Composite retrocedió 0.60%, hasta 26,445.45 puntos, mientras el Dow Jones Industrial Average perdió 184.13 puntos, equivalente a 0.34%, para terminar en 53,791.85.
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¿Por qué las acciones tecnológicas están presionando al S&P 500?
Servicios de comunicación fue el sector más castigado del S&P 500, con una caída superior al 2%. Alphabet perdió 3.8% y AppLovin casi 6%.
Alphabet acumula cuatro jornadas negativas de las últimas cinco después de que Google anunciara una reorganización de sus divisiones de inteligencia artificial.
La tecnología también mostró debilidad. Apple cayó más de 1%, mientras Nvidia borró sus ganancias iniciales pese a anunciar una alianza con seis importantes gestores de activos destinada a movilizar más de $500,000 millones para infraestructura de inteligencia artificial.
El comportamiento muestra que incluso noticias empresariales importantes están teniendo dificultades para compensar la cautela de los inversionistas ante los riesgos económicos y geopolíticos.
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¿Por qué Irán y el petróleo vuelven a preocupar a Wall Street?
Las esperanzas de una rápida reapertura del estrecho de Ormuz perdieron fuerza después de que el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní reiterara que el paso marítimo permanecerá restringido hasta que se cumplan determinadas condiciones.
El WTI estadounidense avanzó 1.3%, hasta $83.20 por barril, mientras el Brent subió cerca de 1.4%, hasta $88.91. Además, el canciller iraní Abbas Araghchi aseguró que “no existía posibilidad de reanudar las negociaciones” mientras Estados Unidos incumpliera el memorando de entendimiento de junio y no compensara a Irán.
Sin embargo, apareció una señal más optimista desde Pakistán. Su ministro de Defensa, Khawaja Asif, afirmó que “las cosas vuelven a perfilarse a favor de un acuerdo de paz”. La atención ahora también se desplaza hacia la inflación estadounidense. El IPC de julio se conocerá el miércoles y el índice de precios al productor llegará el jueves.
El dilema para la FED es considerable: petróleo más caro puede impulsar nuevamente la inflación mientras la desaceleración del empleo genera dudas sobre la economía.
Wall Street enfrenta así una combinación especialmente delicada: tecnología debilitada, petróleo al alza, incertidumbre sobre Irán y nuevos datos de inflación capaces de modificar las expectativas sobre la FED.
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